SCA Agrícola Nuestra Madre del Sol
Alto Guadalquivir, 6 - 14430 ADAMUZ - Tel y fax 957166013 - coomadresol.3115@cajarural.com
Acostado, tendido sobre una suave pendiente que baja desde la sierra hasta el valle del río Grande de Andalucía. Así se nos aparece Adamuz, un pueblo de tintes serranos, con aroma a sierra pero desde el que se divisa la campiña del Guadalquivir. Contraste entre el rojizo de la tierra molinaza y el verde picual, entre el blanco caserío y cielo azul.
Es una tierra dura para labrar, con terrenos orográficamente complicados y suelos pobres, donde reina el olivo. Parece increíble que este paisaje sea a su vez tan oleífero; da la impresión de que es imposible que, con estas condiciones, la cooperativa de este pueblo produzca tanto aceite que se encarama a los primeros puestos no ya del Grupo Hojiblanca sino de toda la provincia.
Pero también hay que buscar una explicación en trabajo y en una apuesta, la de los olivareros adamuceños. Sí, fue hace una decena de lustros cuando decidieron unir sus fuerzas y bajo la guía de Nuestra Madre del Sol crear la cooperativa agrícola, a partir de la cual también surgió la caja rural homónima. Aquí, en el vivir diario, todo se interrelaciona: el olivar, la cooperativa, el pueblo y sus gentes.
Un vasto terreno ocupan las instalaciones de la S.Coop.And. Agrícola Nuestra Madre del Sol, a la entrada del pueblo, entre la carretera y la calle Alto Guadalquivir, comarca a la que pertenece este municipio. Aquí se puede hacer un recorrido por la historia de la cooperativa, con sus diferentes naves, las oficinas y un patio donde hay partes hormigonadas, terrizas y empedradas. El amplio patio ocupa la parte principal de los 24.000m2 con que cuenta aquí la cooperativa. Antaño, llegó haber incluso una extractora de orujo en los terrenos que hoy viene a ocupar el polígono industrial de la localidad.
Una de las curiosidades de esta cooperativa es que tiene una bodega en dos niveles, con depósitos y trujales, en parte por la pendiente del terreno y sobre todo porque se han aprovechado dos estancias diferentes.
La sustitución de la primitiva bodega por una nueva en acero inoxidable (la capacidad total es de 3.500 toneladas) ha sido una de las últimas inversiones realizadas por la cooperativa. Hace dos años se instalaron unas nuevas limpiadoras-lavadoras; y no hace mucho se adquirieron dos grandes decánteres con capacidad para trescientos mil quilos. El caso es que en el último decenio, prácticamente se han cambiado todo.
Hoy día, Nuestra Madre del Sol tiene cinco líneas de recepción, 4 líneas de limpieza-lavado-pesado, 12 tolvas de 50 toneladas y 5 líneas en sistemas continuo.
La historia de la cooperativa es la de la necesidad de dar respuesta a sus socios en producción y en servicios. Hace sesenta años, las aceitunas adamuceñas tenían que venderse en los puestos de compra y muchas veces viajar hasta la vecina Montoro; otras se molturaban en molinos particulares de los que se contaba una veintena. Pero la necesidad de buscar una mejor rentabilidad, hizo que un grupo de una treintena de personas se lanzara hacia fundar la cooperativa; fue en 1953 bajo la presidencia de Bartolomé Blanco Redondo y la advocación de la patrona Nuestra Madre del Sol.
Aquel año hubo que alquilar una almazara para molturar la aceituna, pero pronto se gestionó la compra del terreno de las actuales instalaciones -entonces extramuros- para comenzar a molturar con un nuevo molino en el año 1954 para ya los sesenta asociados; hoy día un millar, de los que activos son unos ochocientos. En los inicios se molieron entre dos y tres millones de quilos; hoy la media está en unos veinticinco. En los inicios eran las prensas, y hoy día -desde la campaña 1994/95- se utiliza un sistema de dos fases; hubo que pasar por el de tres fases (campaña 1982/83).
En todo este tiempo, la cooperativa fue creciendo y trabajando para ofrecer una mejor liquidación a sus socios. Dado el crecimiento de la producción, se creó una orujera, aunque dejó de funcionar en 1983, cuando Nuestra Madre del Sol se asoció a la cooperativa extractora Agrícola de Cabra. Años antes, la cooperativa fue fundadora del grupo Cordoliva, a finales de los años setenta, a través del cual comercializaba su producción de aceite a granel. En el envasado, llegó a tener puestos de venta propios de todo tipo de aceites de oliva en Barcelona, Madrid y Cádiz. Hoy, la cooperativa de Adamuz se ha sumado al proyecto de comercialización del Grupo Hojiblanca, a través del cual sus aceites se consumen en toda España y otros setenta países.
Pero desde hace un tiempo, Nuestra Madre del Sol lucha porque se reconozca el buen nombre de los aceites que se producen en la Sierra Morena cordobesa. Y por ello, tras un largo trabajo ha impulsado la recién creada Denominación de Origen Montoro-Adamuz, que protege los aceites de los municipios serranos. La almazara se ha preparado en los últimos años para poder producir con garantías de calidad estos aceites.
Y es que Adamuz mira más a la sierra, hacia los montes de molinaza, cubiertos de olivar, matorral y pino, territorio de dehesas y cacerías, y de angostos valles como los del río Guadalmellato. La iglesia parroquial de San Andrés quiere arrastrarnos hacia la sierra, a pesar de que Adamuz está en bajas altitudes y besando el río Guadalquivir.
De este municipio -que comprende la aldea de Algallarín- entran el 85% de las aceitunas a la cooperativa, pero también de los vecinos Villafranca, Villanueva de Córdoba, Montoro y Obejo.
El olivar aquí es generalmente viejo, con alguno nuevo, pero en los llanos y siempre picual, al que aquí llaman nevadillo blanco; el regadío es de un diez por ciento. La diferencia del olivar serrano con el de la campiña es que el primero es de menor rendimiento, con suelos pobres y muy difícil recolección; todavía se observa aquí el uso de animales de carga para acarrear los frutos a la almazara. Los marcos de plantación tradicionales son muy irregulares pero bastante más amplios que los de ocho por seis y siete por siete de las nuevas plantaciones. El nevadillo-picual de estas tierras es un aceite de alto contenido en polifenoles, amargo y picante y muy estable.
En Adamuz, un pueblo de más de cuatro mil habitantes, hay muchos agricultores que viven del olivar y por ello la cooperativa siempre se ha esforzado en darle más y mejores servicios. Por ello, se creó la caja rural en el año 1958; por ello Nuestra Madre del Sol es socia de la cooperativa ganadera San Miguel de Villanueva de Córdoba para facilitar piensos a sus agricultores; por ello fue pionera en ofrecer productos a sus socios y poner a su disposición un técnico.
La cooperativa adamuceña factura 1'5 millones de euros en suministros y unos 12 millones en aceite de oliva virgen. Y de cara al futuro, el trabajo seguirá basado en buscar la mejor rentabilidad para los socios y ofrecerles más servicios.
Consejo Rector
Presidente: Francisco Terán Blanco
Vicepresidente: Antonio Méndez Mejías
Secretario: Pedro Jesús Galán Pérez
Tesorero: Francisco Cuadrado Jiménez
Vocales: Bartolomé Adamuz Torres, Antonio Galán Redondo y Rafael Moya Cano.
Interventores: Antonio Amil Grande, Sebastián Carvajal Cortes y Antonio Gallego Palomino.





