Córdoba
Al norte, los azulados montes de Sierra Morena, plenos de caza y dilatados bosques. Al sur de nuevo montañas donde ahora reina el olivo, es la subética.
Córdoba está hecha para perderse por sus rincones. Admirar sus iglesias, descansar en sus plazas con perfume de azahar, recorrer sus mundos, asomarse a sus patios y extasiarse en su Mezquita, única en Europa, edificio árabe dentro del cual se construye una catedral con elementos góticos, platerescos y barrocos. El arte califal culmina en esta mezquita, la tercera del mundo por su amplitud y Patrimonio de la Humanidad.
UN PASEO POR CÓRDOBA.
Córdoba es una ciudad para recorrer a pie, perderse por entre las estrechas calles y sumergirse en los umbríos patios donde las macetas con perfumadas flores nos envuelven en una dulce atmósfera. Por la vieja Judería admiraremos la que fuera Sinagoga, la Puerta de Almodóvar y el Alcázar de los Reyes Cristianos, donde se puede admirar baños califales, jardines y bóvedas ojivales, pero también mosaicos que nos recuerdan la importancia de la ciudad bajo el poder de Roma.
Con la conquista del siglo XIII, Córdoba comienza a llenarse de iglesias que marcan la transición del románico al gótico y algunas conservan restos de primitivas dificaciones árabes. La Magdalena, Santa Marina, San Lorenzo, San Miguel, San Pablo, San Nicolás de la Villa.
Pero no faltan los detalles barrocos, como el soberbio Palacio de la Merced.
El río baña Córdoba, a un lado queda casi todo el casco urbano, al otro el campo de la Verdad y monumentos, como la Torre de Calahorra. Las plazas cordobesas son otro elemento vital en la ciudad y van desde la solidez de La Corredera , a la desnuda belleza de los Capuchinos, con el Cristo de los Faroles.





